García Márquez, de vendedor de libros a afamado escritor

 

Gabriel García Márquez, el creador del mítico pueblo de Macondo en “Cien Años de Soledad,” cumplirá el martes 80 años marcados por una prolífica carrera literaria con la que se transformó de un fracasado vendedor de enciclopedias a uno de los escritores más leídos del mundo.

El padre del “realismo mágico” nació en 1927 en Aracataca, una población en medio de extensas plantaciones de banano atravesada por un viejo ferrocarril, que fue la inspiración de Macondo, escenario de la obra que lo consagró como uno de los más grandes novelistas latinoamericanos.

“Gabo” como lo llaman cariñosamente los colombianos, vivió en Aracataca con sus abuelos maternos y tías hasta los nueve años y creció escuchando historias fantásticas de su abuela que luego plasmó en su obra literaria.

Pese a la tragedia de violencia y dificultades económicas del país, el escritor encontró la materia prima para mezclar la realidad con la ficción y dar origen al realismo mágico.

García Márquez, hijo de un telegrafista, abandonó sus estudios de derecho para convertirse en el colombiano más famoso al iniciar su carrera de escritor como periodista en los diarios El Universal de Cartagena, El Heraldo de Barranquilla y El Espectador de Bogotá.

“Es uno de los grandes de la literatura universal y uno de los más grandes escritores que ha dado la lengua castellana,” dijo a Reuters su amigo Plinio Apuleyo Mendoza.

“Ha demostrado que el periodismo puede ser un genero literario si se trata con rigor (…) convirtió al periodismo en un genero literario,” agregó el periodista.

García Márquez ha reconocido que “La Metamorfosis” de Franz Kafka fue una de las novelas que más lo marcó como escritor y destacó la capacidad del autor para sumergir al lector desde el primer párrafo.

En 1982, año en que recibió el Nobel de Literatura, admitió ante Apuleyo Mendoza que los poetas Pablo Neruda, premio Nobel chileno, y el nicaraguense Rubén Darío, influyeron en su obra literaria.

“Si no hubiera sido por ‘Piedra y Cielo’ no estoy seguro de haberme convertido en escritor. Toda buena novela debía ser una transposición poética de la realidad,” declaró.

“‘Cien Años de Soledad’ no es más que una constancia poética del mundo de mi infancia y ‘El Otoño del Patriarca’ un poema sobre la soledad del poder,” explicó el escritor.

García Márquez también ha reconocido la influencia de Juan Rulfo de México, Jorge Luis Borges de Argentina y Miguel Angel Asturias de Guatemala, escritores a los que superó en prestigio y en lectores.

En una encuesta del periódico El Mundo de España de 1999 fue elegido como uno de los cuatro primeros autores del milenio junto a Shakespeare, Dante y Miguel de Cervantes.

DE 8.000 A MAS DE 30 MILLONES

“Cien Años de Soledad” fue publicada en Buenos Aires en 1967 por la Editorial Sudamericana con un tiraje inicial de 8.000 ejemplares y hasta ahora se han vendido más de 30 millones en unos 35 idiomas.

Otras obras destacas de García Márquez son “La Hojarasca,” “El Coronel no Tiene Quien le Escriba,” “La Mala Hora,” “El Otoño del Patriarca” y “Crónica de una Muerte Anunciada.”

García Márquez coqueteó brevemente con el socialismo, se convirtió en amigo personal del líder cubano Fidel Castro a quien le ha permitido leer los borradores de sus novelas antes de publicarlas y viajó repetidamente por países de la denominada cortina de hierro.

Pero también entabló amistad con el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, quien lideró una estrategia para combatir el narcotráfico en Colombia.

A pesar de su reputación como intelectual de izquierda, por lo que salió de Colombia y se asiló en México en la década de 1980, García Márquez proporcionó ayuda poco visible en las negociaciones con las guerrillas izquierdistas para intentar poner fin al conflicto interno del país.

En 1998 apoyó la candidatura del conservador Andrés Pastrana, quien fue elegido presidente e inició en 1999 una negociación de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que colapsaron tres años después.

En 1996, el escritor completó uno de sus pocos trabajos de no ficción, “Noticia de un secuestro,” una novela en la que narra el drama del rapto de prominentes personalidades por parte del jefe del Cartel de Medellín Pablo Escobar.

Ese mismo año un grupo armado ilegal denominado “Dignidad por Colombia” le propuso asumir la presidencia como condición para liberar a Juan Carlos Gaviria, hermano del ex presidente y ex secretario general de la Organización de Estados Americanos, César Gaviria.

“Nadie con un gramo de sensatez tomará cualquier decisión bajo la presión de un secuestro. Nadie que me conozca y conozca la postración real del país puede esperar que yo asuma la irresponsabilidad de ser el peor presidente de la república,” respondió.

García Márquez regresó a sus raíces periodísticas en 1998 y encabezó la compra de la revista Cambio con sede en Bogotá en la que tuvo un papel activo mientras avanzaba en su obra autobiográfica “Vivir Para Contarla,” publicada en el 2002.

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla,” fueron las palabras con la que el Nobel empezó el relato de su vida íntima. Bogotá, Reuters

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